Hoy es 18 de Abril, un día como otro cualquiera para la mayoría de la gente, pero no para Mayte. Es su aniversario de boda, lleva 18 años casada con Juan, su marido, y a sus 44 años sigue tan enamorada de él como cuando tenía 16. Sin embargo, siente que hay algo que ha cambiado, quizá la rutina y el cansancio de la convivencia diaria ha tornado lo pasional en costumbre, enfriando ese fuego que antes había entre ellos.
A Mayte le gustaría que resurgiera la pasión y que ese día tan señalado para ellos significara el renacer de su amor.
Últimamente su marido está bastante cabizbajo, aunque ella le pregunta, él no le cuenta nada, para no preocuparla, seguro. Mayte lo nota, todos los días viene un poco más desanimado que de costumbre y se muestra más callado de lo habitual.
Seguramente, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, no se habrá acordado de su aniversario, pero no importa, ella sí y para ello ha preparado una cena especial, ha enviado a los niños a dormir con su abuela y se dispone a preparar el plato favorito de Juan, espera que sea una noche tan romántica que le permita volver a conquistarlo.
Últimamente su marido está bastante cabizbajo, aunque ella le pregunta, él no le cuenta nada, para no preocuparla, seguro. Mayte lo nota, todos los días viene un poco más desanimado que de costumbre y se muestra más callado de lo habitual.
Seguramente, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, no se habrá acordado de su aniversario, pero no importa, ella sí y para ello ha preparado una cena especial, ha enviado a los niños a dormir con su abuela y se dispone a preparar el plato favorito de Juan, espera que sea una noche tan romántica que le permita volver a conquistarlo.
De pronto llaman a la puerta, cuando abre se encuentra a un repartidor que le entrega un enorme ramo de rosas rojas, 18 para ser más concretos, después de darle una pequeña propina, cierra la puerta, y lee la tarjeta:
“Cariño, a las 9 paso a buscarte, tengo una sorpresa para ti.
Feliz Aniversario.
Te quiero.
Juan “.
En ese momento, el corazón de Mayte da un salto de alegría, sin salir de su asombro, se dice:
─ Se ha acordado, me ha enviado rosas rojas, mis preferidas ─ Justo 18 ─ continúa ─ el mismo número que años llevamos casados ─
“Cariño, a las 9 paso a buscarte, tengo una sorpresa para ti.
Feliz Aniversario.
Te quiero.
Juan “.
En ese momento, el corazón de Mayte da un salto de alegría, sin salir de su asombro, se dice:
─ Se ha acordado, me ha enviado rosas rojas, mis preferidas ─ Justo 18 ─ continúa ─ el mismo número que años llevamos casados ─
Nerviosa mira el reloj, son las siete de la tarde, tiene dos horas para prepararse.Comienza a arreglarse. Ya sabe, se dará un baño relajante y estrenará el vestido negro, ese que realza tanto su figura, lo tenía guardado para una ocasión especial y por fin ese momento ha llegado.
Mientras se afana en estar lo más guapa posible, sus pensamientos vuelan otra vez y recuerda cuando eran novios, la impaciencia que sentía los viernes esperando que llegara Juan a buscarla para ir al cine o simplemente a pasear por el parque.
El día de su boda, otro hermoso recuerdo, esa mezcla de nervios y alegría desbordante que le hicieron sentirse la mujer más afortunada del mundo. Era curioso, pero en ese momento notaba la misma sensación, ese hormigueo en el estómago que le hacía parecer una adolescente preparándose para su primer baile.
Era la primera vez desde hacía mucho tiempo que se sentía viva. El ramo de rosas y la invitación que portaban, le habían provocado la misma expectación que a un niño abrir sus regalos el día de Reyes.
Mientras se afana en estar lo más guapa posible, sus pensamientos vuelan otra vez y recuerda cuando eran novios, la impaciencia que sentía los viernes esperando que llegara Juan a buscarla para ir al cine o simplemente a pasear por el parque.
El día de su boda, otro hermoso recuerdo, esa mezcla de nervios y alegría desbordante que le hicieron sentirse la mujer más afortunada del mundo. Era curioso, pero en ese momento notaba la misma sensación, ese hormigueo en el estómago que le hacía parecer una adolescente preparándose para su primer baile.
Era la primera vez desde hacía mucho tiempo que se sentía viva. El ramo de rosas y la invitación que portaban, le habían provocado la misma expectación que a un niño abrir sus regalos el día de Reyes.
A las 9 en punto, tan puntual como el reloj de la Puerta del Sol en Nochevieja, llega Juan, parece un gentleman, se ha puesto corbata y traje nuevo, algo poco habitual en él.
─ ¿Dónde se habrá cambiado? ─ piensa Mayte.
─ ¿Dónde se habrá cambiado? ─ piensa Mayte.
Sin darle tiempo a preguntarle nada, Juan le dice
─ Cariño, estás guapísima, si estás lista nos podemos ir ya ─ Mayte, aún un poco desconcertada, asiente con la cabeza.
Galantemente, Juan le abre la puerta del coche y se dirigen camino a la sorpresa.
En el trayecto, Mayte no puede aguantar más y llena de curiosidad le pregunta
─ Juan, realmente esta noche pareces otro, sin duda el sitio donde me llevas debe ser muy especial, pero dime, ¿cómo te has apañado para venir a buscarme tan elegantemente vestido? ─
Juan sonríe, sabía el efecto que iba a causar en su mujer presentarse perfectamente trajeado. Últimamente no se arreglaba tanto, pero sin duda esta noche no era como otra cualquiera, al menos eso era lo que él perseguía, y parece que lo estaba consiguiendo. La inquietud de su mujer así se lo demostraba sin duda, le resultaba divertida esa situación, pero intentó apaciguarla despejando algunas dudas
─ Cariño, estás guapísima, si estás lista nos podemos ir ya ─ Mayte, aún un poco desconcertada, asiente con la cabeza.
Galantemente, Juan le abre la puerta del coche y se dirigen camino a la sorpresa.
En el trayecto, Mayte no puede aguantar más y llena de curiosidad le pregunta
─ Juan, realmente esta noche pareces otro, sin duda el sitio donde me llevas debe ser muy especial, pero dime, ¿cómo te has apañado para venir a buscarme tan elegantemente vestido? ─
Juan sonríe, sabía el efecto que iba a causar en su mujer presentarse perfectamente trajeado. Últimamente no se arreglaba tanto, pero sin duda esta noche no era como otra cualquiera, al menos eso era lo que él perseguía, y parece que lo estaba consiguiendo. La inquietud de su mujer así se lo demostraba sin duda, le resultaba divertida esa situación, pero intentó apaciguarla despejando algunas dudas
─ Me alegra que te haya gustado el traje ─ responde orgulloso, al tiempo que comienza a relatar el principio de su historia
─ Esta mañana a la hora de comer me he pasado por la boutique de caballeros que hay frente a la oficina. El dueño, que por cierto es un hombre muy amable ─ puntualiza ─ me ha ayudado a elegirlo. Como era tan simpático ─ prosigue ─ le he contado que esta noche tenía una cita muy importante con mi esposa. Entonces él, se ha sentido identificado conmigo y ha querido ayudarme, ofreciéndome volver a su tienda al salir del trabajo para vestirme allí. Según él ─ continúa el relato─, aparecer ya vestido a buscarte, supondría una grata sorpresa y te sentirías aún más halagada.
Por un instante, aparta la mirada de la carretera para mirar a su esposa, la cual no puede ocultar la expresión de sorpresa en su cara, e irónico Juan aprovecha para recrearse en lo cómico de la situación
─ Y a juzgar por tu cara, veo que no se equivocaba ─, recalcando así su acierto al seguir los consejos de su inesperado cómplice
─ Esta mañana a la hora de comer me he pasado por la boutique de caballeros que hay frente a la oficina. El dueño, que por cierto es un hombre muy amable ─ puntualiza ─ me ha ayudado a elegirlo. Como era tan simpático ─ prosigue ─ le he contado que esta noche tenía una cita muy importante con mi esposa. Entonces él, se ha sentido identificado conmigo y ha querido ayudarme, ofreciéndome volver a su tienda al salir del trabajo para vestirme allí. Según él ─ continúa el relato─, aparecer ya vestido a buscarte, supondría una grata sorpresa y te sentirías aún más halagada.
Por un instante, aparta la mirada de la carretera para mirar a su esposa, la cual no puede ocultar la expresión de sorpresa en su cara, e irónico Juan aprovecha para recrearse en lo cómico de la situación
─ Y a juzgar por tu cara, veo que no se equivocaba ─, recalcando así su acierto al seguir los consejos de su inesperado cómplice
─ Desde luego que no, puedes estar seguro ─ responde Mayte divertida ─ Jamás te hubiese imaginado yendo tú sólo a comprarte un traje, cuando normalmente odias ir de tiendas ─ le conmina ─. Y mucho menos confabulando con el dependiente un plan para sorprenderme. Es totalmente increíble ─ se reafirma, meneando la cabeza incrédula.
─ ¿Pero aún no me has dicho dónde vamos? ─ le reclama Mayte tras una breve pausa para asimilar la historia que le acababa de contar su marido.
Juan no desea revelar todavía su secreto e intenta calmarla con palabras tranquilizadoras
─ Es una sorpresa, sólo puedo decirte que no te impacientes pues ya estamos llegando, serénate y disfruta de ésta noche, pues mi único deseo es complacerte en todo ─
Mayte de eso está segura, pues todas las novedades de ese día están siendo como sueños cumplidos y le dice a Juan ─ Si es tan bonita como las rosas que me has enviado, desde luego me complacerá ─
─ Son tus preferidas, sabía que te gustarían ─ le contesta Juan.
─ No lo has olvidado ─ Comenta Mayte con la voz un poco quebrada por la emoción.
Sorprendido por las dudas que esas palabras parece encerrar, resueltamente responde
─ Pues claro que no, ¿sabes que te quiero, verdad? ─
─ Sí, lo sé, y yo a ti también ─ confiesa Mayte con la voz entrecortada, algo avergonzada por haber dudado de él.
─ ¿Pero aún no me has dicho dónde vamos? ─ le reclama Mayte tras una breve pausa para asimilar la historia que le acababa de contar su marido.
Juan no desea revelar todavía su secreto e intenta calmarla con palabras tranquilizadoras
─ Es una sorpresa, sólo puedo decirte que no te impacientes pues ya estamos llegando, serénate y disfruta de ésta noche, pues mi único deseo es complacerte en todo ─
Mayte de eso está segura, pues todas las novedades de ese día están siendo como sueños cumplidos y le dice a Juan ─ Si es tan bonita como las rosas que me has enviado, desde luego me complacerá ─
─ Son tus preferidas, sabía que te gustarían ─ le contesta Juan.
─ No lo has olvidado ─ Comenta Mayte con la voz un poco quebrada por la emoción.
Sorprendido por las dudas que esas palabras parece encerrar, resueltamente responde
─ Pues claro que no, ¿sabes que te quiero, verdad? ─
─ Sí, lo sé, y yo a ti también ─ confiesa Mayte con la voz entrecortada, algo avergonzada por haber dudado de él.
Casi sin darse cuenta llegan a su destino. Es un restaurante muy lujoso, situado en la última planta de uno de los edificios más altos de la ciudad.
Desde sus enormes ventanales se ven las luces y las vistas más espectaculares de la capital. Una luz tenue baña las flores colocadas encima de las mesas, cubiertas con unos preciosos manteles color pastel.
Al fondo, una orquesta ameniza la estancia, como preludio de una prometedora velada. Es muy romántico, ideal para parejas, aunque también había grupos más grandes llenando la sala.
Después de un cortés saludo, el maître les acompaña hasta la mesa que ya tienen reservada para ellos, es un rincón un poco más apartado del resto, que invita a la intimidad, una mesa para dos, con un pequeño florero en el centro, que contenía una hermosa rosa roja en su interior.
Desde sus enormes ventanales se ven las luces y las vistas más espectaculares de la capital. Una luz tenue baña las flores colocadas encima de las mesas, cubiertas con unos preciosos manteles color pastel.
Al fondo, una orquesta ameniza la estancia, como preludio de una prometedora velada. Es muy romántico, ideal para parejas, aunque también había grupos más grandes llenando la sala.
Después de un cortés saludo, el maître les acompaña hasta la mesa que ya tienen reservada para ellos, es un rincón un poco más apartado del resto, que invita a la intimidad, una mesa para dos, con un pequeño florero en el centro, que contenía una hermosa rosa roja en su interior.
La cena transcurre en un ambiente relajado, Mayte se siente feliz, realmente ha sido una sorpresa para ella, Juan está tan romántico como cuando eran novios y se deshace en halagos y detalles que ella por supuesto recibe agradecida.
Entre plato y copa hay risas, confidencias, se hablan al oído como los recién enamorados y se dedican miradas que ya creían olvidadas.
Entre plato y copa hay risas, confidencias, se hablan al oído como los recién enamorados y se dedican miradas que ya creían olvidadas.
En la sobremesa del café, aprovechando una pequeña ausencia de Mayte que ha ido a retocarse al tocador, Juan se levanta y se dirige a la orquesta. Mayte no tarda en llegar, le da un sorbo al café, de repente empieza a sonar una canción, “su canción”, aquella que siempre bailaban juntos y con la que abrieron el baile el día que se casaron.
Juan, levantándose y ofreciéndole la mano le pregunta
─ ¿Bailamos? ─
Ella le coge del brazo, se dirigen los dos al centro de la pista y comienzan a bailar sin importarles las miradas de los demás comensales, ni empleados del restaurante.
Bailan pegados, como dice la canción, igual que bailan los delfines con el mar.
Juan y Mayte se abrazan, se besan, se miran, no hacen falta palabras, sienten que son uno sólo, su amor no ha muerto, está más vivo que nunca.
Realmente esta noche, por encima de todo, ha vuelto a triunfar el amor y los afortunados ganadores han sido Juan y Mayte.
Juan, levantándose y ofreciéndole la mano le pregunta
─ ¿Bailamos? ─
Ella le coge del brazo, se dirigen los dos al centro de la pista y comienzan a bailar sin importarles las miradas de los demás comensales, ni empleados del restaurante.
Bailan pegados, como dice la canción, igual que bailan los delfines con el mar.
Juan y Mayte se abrazan, se besan, se miran, no hacen falta palabras, sienten que son uno sólo, su amor no ha muerto, está más vivo que nunca.
Realmente esta noche, por encima de todo, ha vuelto a triunfar el amor y los afortunados ganadores han sido Juan y Mayte.
Hola a todos, éste mes os traigo un relato romanticón de principio a fin. Es mi particular tributo al amor y a una de las voces más románticas de la música española. Estoy hablando de Sergio Dalma que, como os podéis imaginar es uno de mis cantantes preferidos.
ResponderEliminarEspero que os guste.
Besitos mil
Conchi
No podía ser de otra manera,triunfo del amor.
ResponderEliminarMe quisiera equivocar pero en una situación real y según empieza el relato a Mayte le ha prendido la semilla del desánimo frente a Juan,no es extraño pasa mucho.
A pesar de la música,el baile y la prometedora noche pude pasar de todo que termine bien o dormir espalda contra espalda.
El relato está muy bien y te ha salido la vena romántica como bien dices.
Saludos
Rufino
En ésta vida todo puede pasar. Pero una forma de volver a prender la llama de la ilusión es precisamente tener veladas tan románticas como la descrita en el relato.
EliminarGracias por leer y por tu comentario
Besitos mil
Conchi
Muy romántico el relato, sin faltar ningún detalle, así deberian ser todos los aniversarios. Un abrazo
ResponderEliminarLlevas toda la razón Ester, así deberían ser todos los aniversarios y muchos días más. Lo ideal sería que se tuvieran muchos días parecidos a lo largo del año, sin necesidad de celebrar una fecha concreta, aunque como todos sabemos que eso es prácticamente imposible, la mayoría nos conformamos con celebrar nuestro amor al menos en cada aniversario.
EliminarGracias por leer y dejar tu comentario
Besitos mil
Conchi
Me ha encantado Conchi. Todos los detalles que explicas que te hacen ver totalmente la escena. Cómo él se cambia en la tienda para que la sorpresa sea mayor y la música cómo colofón una velada que a todas nos gustaría vivir. Un besazo
ResponderEliminarMarisol
Marisol, no puedo estar más de acuerdo contigo, a todas nos gusta tener una velada como esa de vez en cuando.
EliminarMe alegra que manifiestes con esa alegría tuya tan característica, tu entusiasmo por el relato. Como ya he dicho muchas veces, me encanta que te encante. Me da alas para seguir adelante y me emociona que los detalles del relato te hayan hecho vivir la escena como si estuvieras dentro.
Ya sabes que para mí es una alegría enorme que os emocionéis con mis relatos, es mi mayor premio.
Gracias por leer y dejar tu comentario
Besitos mil
Conchi
Muy hermosa tu historia y es que a veces es necesario volver a encender la llama dela mor y ver que todo sigue como la primera vez.
ResponderEliminarBesos
Ante todo gracias por pasarte y por leerme, me encanta ver caras nuevas y si además me dices que mi relato te ha parecido hermoso, me haces el mejor regalo. Te doy mi más calurosa bienvenida y gracias por dejar tu comentario.
EliminarEstoy totalmente de acuerdo contigo, nunca deberíamos dejar que la llama del amor se apagara.
Espero seguir viéndote por aquí.
Besitos mil
Vengo a conocerte desde el blog de Ester, me quedo por aquí leyéndote, ¿vale?
ResponderEliminarHola Tracy, gracias por pasarte por mi blog, para leerme y dejar tu comentario. Espero que te gusten mis relatos y disfrutes con ellos.
EliminarTe doy mi más sincera bienvenida y ojalá te vea muchas veces por aquí.
Besitos mil