Ya era difícil para Susana hacer una elección en su vida, la que fuera, cualquier decisión por nimia que pareciera le suponía un esfuerzo sobrehumano. Era algo que dificultaba bastante el discurrir de su vida, nunca sabía que ropa ponerse – ¿Falda o pantalón? – se preguntaba todas las mañanas –¿Comeré carne o pescado? – ¿Dónde iré de vacaciones, al campo o a la playa? – todo eran dudas en ella.
En este instante se enfrenta a una de las encrucijadas más importantes de su vida hasta el momento. Por fin ha decidido independizarse de sus padres y se ha alquilado un pequeño apartamento en el centro de la ciudad. Es una acogedora estancia, con un solo dormitorio, un salón con cocina americana y un baño. Ideal para una treintañera soltera como ella. Por supuesto, en su recién estrenado refugio no tiene tanto sitio para guardar todas sus cosas, algunas deben quedarse en casa de sus padres o deshacerse de ellas para siempre. De entre todas sus pertenencias, las que más ocupan y por ende de las que más necesita deshacerse son sus queridos libros.
Susana es una lectora empedernida desde pequeña.
El corazón se le parte, cada vez que piensa en cual de esas joyas literarias elegir para llevarse consigo en detrimento de otras. Para ella es casi una elección imposible. Ha crecido con ellos, forman parte de su vida, han contribuido a su desarrollo intelectual y personal tanto como su familia o amigos.
Durante su infancia, cuentos como “Alicia en el País de las Maravillas” o “Peter Pan”, le habían proporcionado un mundo fantástico donde correr extraordinarias aventuras junto a sus protagonistas.
Cuando mira libros como “Cumbres borrascosas” se acuerda de su adolescencia, época soñadora como ninguna y en la que buscaba refugio en las novelas románticas, imaginando ser la protagonista de esa trágica historia de amor.
Más tarde, novelas como “La casa de los espíritus” la habían transportado a una época y un país tan lejano en la distancia y a la vez tan cercano en sus costumbres, que quedó enganchada a sus páginas desde el principio. Clara, con su don clarividente, es uno de sus personajes favoritos.
Esa novela junto con “Cien años de soledad”, se puede decir que la introdujeron en la literatura histórica y, cogida de su mano empezó a leer obras como “Los pilares de la tierra”, ambientada en la Inglaterra de la Edad Media. De ahí pasó al “Clan del oso cavernario”, una magnífica saga que en su opinión traspasa los límites de la literatura y los combina con una estupenda tesis sobre la evolución del ser humano. Todo ello con una narrativa tan amena, que facilita adentrarte en esa época ancestral y aprender de nuestros orígenes situaciones y costumbres que van mucho más allá de la simple memorización de fechas y ciclos evolutivos.
Así puede tirarse horas y horas, está claro que no va a ser una decisión fácil –Ahora no puedo elegir, ya lo pensaré mañana – se dice.
Zanjando el dilema emulando a Escarlata O’hara, la maravillosa heroína de “Lo que el viento se llevó”.
En este instante se enfrenta a una de las encrucijadas más importantes de su vida hasta el momento. Por fin ha decidido independizarse de sus padres y se ha alquilado un pequeño apartamento en el centro de la ciudad. Es una acogedora estancia, con un solo dormitorio, un salón con cocina americana y un baño. Ideal para una treintañera soltera como ella. Por supuesto, en su recién estrenado refugio no tiene tanto sitio para guardar todas sus cosas, algunas deben quedarse en casa de sus padres o deshacerse de ellas para siempre. De entre todas sus pertenencias, las que más ocupan y por ende de las que más necesita deshacerse son sus queridos libros.
Susana es una lectora empedernida desde pequeña.
El corazón se le parte, cada vez que piensa en cual de esas joyas literarias elegir para llevarse consigo en detrimento de otras. Para ella es casi una elección imposible. Ha crecido con ellos, forman parte de su vida, han contribuido a su desarrollo intelectual y personal tanto como su familia o amigos.
Durante su infancia, cuentos como “Alicia en el País de las Maravillas” o “Peter Pan”, le habían proporcionado un mundo fantástico donde correr extraordinarias aventuras junto a sus protagonistas.
Cuando mira libros como “Cumbres borrascosas” se acuerda de su adolescencia, época soñadora como ninguna y en la que buscaba refugio en las novelas románticas, imaginando ser la protagonista de esa trágica historia de amor.
Más tarde, novelas como “La casa de los espíritus” la habían transportado a una época y un país tan lejano en la distancia y a la vez tan cercano en sus costumbres, que quedó enganchada a sus páginas desde el principio. Clara, con su don clarividente, es uno de sus personajes favoritos.
Esa novela junto con “Cien años de soledad”, se puede decir que la introdujeron en la literatura histórica y, cogida de su mano empezó a leer obras como “Los pilares de la tierra”, ambientada en la Inglaterra de la Edad Media. De ahí pasó al “Clan del oso cavernario”, una magnífica saga que en su opinión traspasa los límites de la literatura y los combina con una estupenda tesis sobre la evolución del ser humano. Todo ello con una narrativa tan amena, que facilita adentrarte en esa época ancestral y aprender de nuestros orígenes situaciones y costumbres que van mucho más allá de la simple memorización de fechas y ciclos evolutivos.
Así puede tirarse horas y horas, está claro que no va a ser una decisión fácil –Ahora no puedo elegir, ya lo pensaré mañana – se dice.
Zanjando el dilema emulando a Escarlata O’hara, la maravillosa heroína de “Lo que el viento se llevó”.
Como ya sabéis todos, el pasado 23 de Abril se ha celebrado un año más el día del libro. Este es mi pequeño homenaje a esos fieles amigos que son los libros, que nunca piden nada, pero que dan tanto.
ResponderEliminarEspero que os guste
Conchi
Volar y experimentar otros caminos es ley de vida y también elegir los buenos compañeros es algo difícil ,en este caso los libros es un buen compañero para este viaje.
ResponderEliminarSaludos
Rufino
Es un placer contar con tu visita y tus comentarios. Me ha dado mucha alegría verte por aquí. Gracias por ello.
EliminarSin duda, de todos los amigos que hacemos a lo largo de nuestra vida, unos de los mejores son los libros. Yo también lo veo así.
Saludos
Conchi