Seguramente ese era el único sitio del mundo donde se sentía a salvo y podía ser ella misma. Lealtad era el nombre con el que su padre había bautizado ese solitario caserío rodeado de montañas, que en invierno la nieve vestía de blanco. Allí era donde regresaba siempre que se sentía perdida.
Desde que se bajó del coche, un torrente de emociones le había removido por dentro, pero nada como depositar las llaves dentro de la colorida mariposa de barro, que tantos años atrás, sus infantiles manitas habían modelado en forma de cuenco.
Por fin estaba de nuevo en casa.
(Este relato ha sido publicado en la 3ª semana de Enero en https://cincopalabras.com)
Hacía mucho que no publicaba nada en el blog, pero como veis no he abandonado mi pasión por escribir, por lo que estreno 2017, con éste relato que habla de la añoranza que se siente cuando se está lejos de casa y lo seguros y confortables que nos sentimos al regresar a ella, pues sin duda es el lugar que siempre nos espera para recogernos, darnos una calurosa bienvenida y sanar nuestras heridas.
ResponderEliminarUn apunte: éste relato también ha sido publicado en la 3ª semana de Enero en
https://cincopalabras.com
Espero que os guste
Besitos mil
Conchi Martínez Martínez
Hola Conchi, acabo de ver tu visita a mi blog y aquí estoy en el tuyo.
ResponderEliminarLa casualidad y el azar ha hecho que este relato escrito para la web https://cincopalabras.com los dos le hemos puesto el mismo título, pero tengo que decirte que el tuyo me gusta más.
Al leerlo y sobre todo al final uno tiene esa sensación de llegar a casa, como indicas en tu última frase.
En muchas ocasiones necesitamos ese refugio en donde sentirnos seguros, donde como tu has dicho en tu comentario restañar las heridas y volver a resurgir de nuevo.
Espero seguir leyéndote, y no dejes de escribir.
Un abrazo.
Javier, muchas gracias por leerme y seguirme en mi blog. Me encantó tu blog cuando lo visité y también me gusta mucho como escribes. La verdad es que ni me había dado cuenta que habíamos titulado el relato de la web https://cincopalabras.com de la misma manera. Fue pura casualidad, como muchas cosas en la vida, como conocernos a través de éste proyecto solidario en el que los dos participamos dejando nuestro granito de arena.
EliminarTu relato de Lealtad me encantó porque es maravilloso cómo te pones en la piel del perro fiel, el mejor amigo que puede tener el hombre y que nunca falla.
Es todo un recordatorio para que ninguno olvidemos ser humanos y tratemos a todos los animales con el mismo cariño que ellos a nosotros, devolviéndoles un poco de lo mucho que nos dan. De lo contrario, no seremos dignos de llamarnos así.
A partir de ahora, seguiremos leyéndonos.
Un placer haberte conocido.
Besitos mil
La lealtad a familia y amigos debe ser norma del ser humano. A no ser que te fallen, que puede pasar.
ResponderEliminarEn tu relato donde dices "perdida" mi percepción seria
"deprimida" sintiéndose feliz al volver.
Rufino
Efectivamente las personas no siempre somos lo leales que deberíamos y que te fallen los más queridos o en los que más confiabas es una traición difícil de superar.
EliminarEn cuanto a tu percepción, no estoy de acuerdo con ella, utilicé la expresión "perdida", porque uno no sólo se siente perdido cuando está deprimido sino cuando se siente solo y descolocado, como si no encontrara su sitio y nada ni nadie saliera en su auxilio, entonces es cuando realmente se siente desamparado. Es a ese sentimiento más profundo si cabe al que me refiero, pues el estar perdido te puede llevar al abismo.
Además depresión sería demasiado superficial. "Estar perdida" escenifica mejor el punto exacto en el que se encuentra la protagonista. Para mí es mucho más visual que "estar deprimida". Por eso cuando por fin llega a su casa de nuevo, lo hace porque allí se siente a salvo, que es un sentimiento mucho más confortable que la felicidad.