martes, 16 de enero de 2018

LA EXCURSIÓN MEMORABLE

Todos hemos hecho alguna vez una excursión campestre con toda la familia, de eso no hay duda.

La excursión familiar de la que más se habla en casa es una en la que yo tendría unos dos años. Sé que es cierta porque mi madre guarda fotos que así lo atestiguan; pues para mí los recuerdos sobre ese día se confunden con la historia que me han contado sobre ella.

Se hizo en la Sierra de Segura, en la provincia de Jaén, tierra de mis antepasados. No puedo hablar del sitio exacto porque no lo recuerdo en absoluto, sólo sé que era un pinar en el que había una balsa o piscina natural de agua helada y oscura,  debido a las algas del fondo.

Según mis mayores ese fue un gran día pues estaba toda la familia; abuelos, tíos abuelos, primos y tíos carnales; todos comiendo lo que otros cocinaban en lumbres — estoy hablando de hace muchos años, por entonces aún no estaba prohibido hacer barbacoas en el campo—; descansando a la sombra de los árboles y aliviando el calor estival con baños en la referida balsa.

Todo ello como podéis imaginar, en un ambiente festivo y distendido del que yo apenas guardo vestigios en mi cerebro, porque con esa edad ya me diréis…

Por supuesto fue un gran día para los demás, pero mi memoria y mis ojos infantiles no lo evocan así.

Yo de ese día más que recuerdos inolvidables, tengo sensaciones vívidas ya que,  lo único que mi mente y mi cuerpo recuerdan de esa excursión es;  la sensación de carne de gallina y escalofrío obligado tras el baño en el agua helada, el sabor salado en mis labios a causa de las lágrimas que surcaban mi cara y, el tacto resbaladizo y viscoso en manos y pies,  por culpa de las algas y plantas acuáticas pegadas en las paredes y el fondo de la alberca.

Sin duda, fue una excursión memorable para todos, pero no por los mismos motivos.

5 comentarios:

  1. Hola a todos y todas, este relato va sobre la memoria y lo esquiva que es a veces. Seguramente que todos tenemos recuerdos un poco vagos o borrosos sobre algún episodio de nuestra vida, pero lo que recordamos muchas veces no viene dado tanto por el recuerdo en sí, sino por lo que nos han podido contar otros que también estuvieron presentes en ese instante, llegando a mezclar muchas veces los recuerdos de unos con los de otros y no coincidir mucho de forma que, parece que cada uno estuviera hablando de acontecimientos parecidos pero no exactamente iguales. Cuando eso ocurre, lo que sí es verdaderamente fiable más que el recuerdo de la imagen en sí,es el recuerdo de las sensaciones que tenemos de esa vivencia. Esas si que no engañan, pues quedan grabadas en nuestra mente para siempre. Forman el archivo del que nuestro cerebro tira cuando nos quiere comunicar algo; ya sea miedo, angustia, felicidad, amor, agrado, etc...
    Este es un recuerdo mío infantil. Seguro que por eso no me gusta meterme en aguas demasiado frías ni bañarme en sitios donde no vea el fondo.
    No creéis?
    Como siempre, espero que os haya gustado mi pequeña confesión y hasta pronto
    Besitos mil

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  2. Pensé que podría ser un relato creado con la imaginación, no con la memoria, y siendo así entiendo que te quedara un recuerdo resbaladizo de las aguas, supongo que ese baño en aguas heladas o tuvo una explicación o te caíste. Abrazos

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    1. Hola Ester, ya sabes que los recuerdos son esquivos y traicioneros. La explicación exacta nunca no la sé, lo que es seguro es que yo, de ese baño no disfruté mucho. Muchas gracias por comentar.
      Besitos mil

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  3. Suele pasar que los recuerdos sobre un mismo hecho son distintos según quien los cuente.

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    1. Exacto Tracy, llevas toda la razón. De un mismo acontecimiento, según la percepción personal de cada uno, así se crearán nuestros recuerdos y así contaremos la historia.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Besitos mil

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