lunes, 1 de febrero de 2016

UN DIA DE COMPRAS

̶   Ven acá rubia, ¿no decías que ésta era mi talla?
̶   ¿Pero cómo que sí?, ¡si casi no me puedo abrochar el vestido!
̶   Sí claro, a ti todo te parece muy fácil, empujando, empujando, al final has
   podido, pero cuando esté yo sola en  mi casa, a ver cómo me las apaño.
̶  ¿Que estoy guapa dices?
̶   Gracias por el piropo monina, pero no me quieras engañar que ya soy mayor para eso.
̶   No pongas cara de ofendida que ya nos conocemos. Sí, sí, que todas sois iguales, ya sabemos que sois capaces de decir cualquier cosa con tal de vender.
̶   ¿En esta tienda no?, si tú lo dices...

̶   Está bien, vamos a dejar ese tema que yo tampoco he venido aquí a discutir.
̶   Pero no sigas insistiendo, se ve claramente que este vestido no me queda bien. Además ten un respeto y no me tomes por tonta, que estoy  rellenita pero no ciega.
̶   ¡Que no, que no¡ y menos este naranja chillón. Me hace tan gorda que  como vaya por la calle vestida así ya puedo tener cuidado, pues como me vea el butanero, lo       mismo se confunde y me carga en el camión pensando que soy una de sus bombonas.

̶   Pues me da igual, yo paso de las modas. Búscame algo que me disimule los michelines y me haga parecer más esbelta que me he probado media tienda y todavía no me has    traído nada que me vaya bien.
̶   No te escondas que no hace falta, si te estoy viendo….
̶  ¿Qué va a ser? pues esa risita que no puedes ocultar. Claro que con 19 añitos es muy fácil reírse de los demás, os pensáis que sois perfectas tan delgaditas y tan        monas, creéis que siempre será así.
̶   No, si no me enfado. Solo te voy a decir una cosa, cuando tengas mis 50  y hayas parido tres hijos, vienes y me cuentas. Entonces veremos si sigues riéndote        como ahora.
̶   Vale, disculpas aceptadas. Pero atiéndeme bien y verás como al final seremos amigas y todo.
̶   ¿De verdad crees que éste es el apropiado para mí? Pero es de dos piezas y yo venía con la idea de un vestido.
̶   Está bien, te haré caso. Al  menos este color me gusta.
̶   Rubia, al final tengo que darte la razón, estoy mucho mejor con éste traje.
̶   Por supuesto que reconozco que has acertado. El verde oscuro resulta muy elegante, además me favorece mucho, incluso creo que me hace más guapa y todo.
̶   Desde luego. Me voy muy contenta. Aunque no hemos empezado con buen pie, al final hasta nos hemos hecho amigas como te decía.
   Por cierto ¿cual es tu nombre?
̶   Puedes estar segura que volveré Susana, y no sólo yo, voy a recomendar a todas mis amigas que vengan.